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Es un gusto tener la oportunidad de crecer juntos descubriendo nuevas cosas sobre nosotros mismos, la forma en que actuamos, el porque lo hacemos y que nos hace tan pecualiares y unicos, apreciaré tus comentarios.

sábado, 16 de agosto de 2008

EL PRECIO DE SER VARON EN NUESTRA SOCIEDAD PATRIARCAL


Nuestra sociedad se ha configurado, de forma tal, que además de encargarse de hacer más marcadas las diferencias entre hombre y mujer, atribuyéndole a cada uno características y espacios de desarrollo en función de su sexo, le ha dado al varón más poder y dominio sobre la mujer; pero un poder que el varón tiene que ganar a lo largo de toda su vida, siendo nuevamente la sociedad más próxima, el árbitro que decidirá si cumple o no con el modelo que se le ha previsto para él. Así es, tal como lo manifiesta Vincent Márquez, en 1992... "El proceso de construcción social del varón supone una operación con dos caras... por una parte se reducen las diferencias personales, potenciales entre los individuos varones tratando de uniformizarlos en torno a un modelo de sujeto masculino. Por otra se trata de aumentar las diferencias que todos los varones podrían tener con las mujeres...". Bajo este hecho, se traduce que sobre las diferencias físicas, la sociedad a conferido ciertas cualidades, tales como, si es la mujer la que da a luz, es ella la encargada de cuidar a los niños, a la que le corresponde el espacio privado (el hogar); en tanto que el varón, su opuesto, se encargará del espacio público (el trabajo). Ahora, si el varón es el que desarrolla fibra muscular con más rapidz, entonces es él, el más fuerte, hay que tratarlo como tal; una fortaleza que se vuelve emocional, cualidad que está asociada a la dominancia, el deseo de logro y éxito; en tanto que ella, su opuesto; será debil, cualidad asociada a la delicadeza, sensibilidad, ternura, actitudes pasivas en contraste con el varón.
La forma de comportarse de los padres hacia sus hijos se da de una manera diferente, a él no se le permitirá llorar, a ella no se le permitirá comportarse agresivamente entre muchas otras cosas más que hacen que ambos sexos parezcan tornarse totalmente opuestos.
El dominio público, la fuerza y control emocional, son aspectos sumamente valorados en esta sociedad patriarcal, en tanto que atributos como la sensibilidad o el cuidado de los otros no tiene el mismo estatus que la fuerza y el dominio. Sin embargo tal como lo sustenta Norma Fuller (1997), la masculinidad se define como el estatus a lograr y ciertas cualidades a desarrollar, por medio de pruebas a través del modelado de la sensibilidad... "ello supone pasar por ciertos rituales en los que el joven varón debe de demostrar que es viril, lo femenino actúa como frontera de lo masculino, así cualquier forma de sensibilidad o empatía con los sentimientos del otro es cuidadosamente suprimida... quien no tiene éxito en este desempeño, corre el riesgo de ser identificado como femenino y estigmatizado". Esto también es sustentado por muchos otros autores tales como Kimmel (1994) al tratar el tema de la masculinidad como homofobia, es decir el gran temor de los varones de ser visto como homosexual o amanerado, la gran paranoia por la que pasan muchos adolescentes al protegerse de ser estigmatizados si representan cualquier atributo considerado femenino y por ello su rechazo exagerado a la mujer, en especial en esta etapa por la que los varones adolescentes están pasando y donde el grupoi de pares adquiere gran importancia encargándose de reafirmar las normas que la sociedad patriarcal les ha enseñado a los varones desde pequeños, en el ámbito de la socialización primaria; por tanto, tal como lo refiere Joseph Vincent Marqués (1992); " la pandilla es el grupo de adolescentes, también inseguros respecto al grado en que alcanzado su condición de varones adultos, pero que sin embargo, representa el ámbito y el árbitro que tomará el rol de verificar si es que los muchachos se han incluido exitosamente en el colectivo de los varones, por tanto en base a su temor por ser catalogados como amanerados u homosexuales, se les presiona a ejecutar todo tipo de conductas exageradamente masculinas, las que van muy ligadas al desprecio de todo aquello que se considere femenino".